En mi mundo interior | Tengo Miedo a la DUI (Declaración Unilateral de Independencia)
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Tengo Miedo a la DUI (Declaración Unilateral de Independencia)

Tengo Miedo a la DUI (Declaración Unilateral de Independencia)

Tengo miedo a la DUI (Declaración Unilateral de Independencia).

El choque de trenes que se venía avistando desde que el corrupto partido de derechas PDCAT (Antigua CIU) pactara con la izquierda republicana catalana (ERC ) y los anarquistas de la CUP, para hacer un conglomerado parlamentario que les diera una mayoría absoluta en el Parlament tras las elecciones autonómicas de 2015, se veía venir lo que estos días está aconteciendo.

Resulta imposible dejar de lado, que ninguno de los partidos anteriormente citados llevaban en su programa electoral la celebración de un referéndum; simplemente tenían en común llevar a cabo la declaración de Independencia. Tampoco puedo obviar que la noche electoral, el representante de la Cup, Antonio Baños expresaba que al no “haberse ganado el plebiscito no se podrá llevar a cabo la independencia”.

No puedo dejar de mencionar que hace menos de 10 años CIU (germen original del PDCAT) no era un partido independentista, sino que comienza a hacer ese giro hacia la independencia cuando se comienza a destapar la trama de corrupción del 3 % que afecta a todo el partido y empiezan a perder votos y espacio democrático.

Agarrados a ese imposible pacto parlamentario y acogidos bajo una bandera de independentismo se comienzan a violar de manera sistemática las más elementales leyes democráticas del Parlament, para ejecutar lo que podemos considerar el mayor atentado a la democracia española desde el fatídico 23F. Se aprueba la llamada “Ley de Transitoriedad” y la “Ley de Desconexión” incumpliendo todos los reglamentos del Parlament, incluyendo las indicaciones del “Consell de Garanties” y comienza el salto al vacío.

Una vez el estado español dictamina que el “proces” es inconstitucional se intenta dinamitar el mismo con diversas estrategias que los separatistas van sorteando con imaginación y muchos recursos (algún día se sabrá de dónde ha salido todo este dinero).

Finalmente llega el temido 1-O y tras una nefasta gestión del Gobierno se suceden las imágenes que todos hemos visto. Bajo mi punto de vista la equivocación no fue de la Guardia Civil ni de la Policía; sino de quien ordenó intentar arrebatar las urnas una vez los colegios estaban operativos. Resulta fácil decir a “toro pasado” que advertí que lo mejor era dejar votar y que luego actuara la Ley. Pero fue lo que dije, y el tiempo me ha dado la razón. El separatismo necesitaba ese halo de victimismo, esa confrontación con el estado de derecho para terminar de despertar los ánimos de la gente. Personas que no iban a ir a votar, fueron; ciudadanos que no eran independentistas, ahora dicen que se han convertido; y por desgracia, lo peor de todo, la brecha social aumentó.

Pero lo peor considero que está por llegar. En Cataluña, amparados por la orquesta de clarinete de Puigdemont y sus escaños, se está preparando el golpe definitivo. Están a punto de declarar de manera unilateral la independencia e incumplir otro artículo más de la Constitución Española. Mientras tanto, las calles están llenas de personas con sus esteladas, que llevan años siendo engañados por promesas imposibles de realizar.

No se puede intentar imponer nada por la fuerza, ni opiniones, ni posiciones. No se puede llevar a cabo aquello que no posible.

Es momento de aplicar parcialmente el artículo 155 de la Constitución, convocar nuevas elecciones en Cataluña para que haya nuevos representantes con los que dialogar, inhabilitar a aquellos que hayan incumplido la Ley, y buscar soluciones.

Lo que tampoco es conveniente olvidar, es que hace tan solo 81 años, dos bandos se enfrentaron por ideas distintas en España, con el resultado que todos sabemos. No quiero ser agorero. Pero a veces sirve una bala perdida… para comenzar un gran problema. Por todo eso, tengo miedo a la Declaración Unilateral de Independencia.

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