En mi mundo interior | Digitalizando el mundo Rural
450
post-template-default,single,single-post,postid-450,single-format-standard,qode-quick-links-1.0,ajax_fade,page_not_loaded,,qode_grid_1300,qode-theme-ver-11.2,qode-theme-bridge,wpb-js-composer js-comp-ver-5.2.1,vc_responsive
 

Digitalizando el mundo Rural

Digitalizando el mundo Rural

Los efectos sociales y económicos de las tecnologías emergentes como la inteligencia artificial, el análisis de datos, el Internet de las cosas y la cadena de bloques o blockchain han cambiado el mundo.

Es por todos sabido que la pandemia ha provocado una importante evolución en el modelo productivo, ocasionando a su vez enormes daños físicos, emocionales y económicos. Pero también ha servido de palanca de cambio, transformando el modelo de sociedad en que vivimos y posibilitando que se hayan incorporado a nuestras rutinas diarias aspectos que hace poco tiempo resultaban ciertamente extravagantes: las videollamadas, los webinar, la inteligencia artificial, el reconocimiento facial o la huella digital entre muchas otras.

Algunos de los aspectos anteriormente comentados tienen un gran impacto en zonas urbanas, un espacio tradicionalmente más conectado a la actualidad y la tecnología que los espacios rurales.

Ha sido en pandemia cuando ha cobrado un especial valor los productos denominados de “última milla” o “kilómetro cero”, y ha vuelto a poner de relevancia la importancia de las pequeñas tiendas de comestibles, las carnicerías de barrio, las fruterías y todo eso tejido productivo ligado a la distribución de productos perecederos que durante un tiempo fueron penalizados por el consumidor habitual en beneficio de las grandes superficies. Sin duda, esta pandemia ha traído muchas desgracias: decesos, enfermedades, quiebras económicas y ha venido acompañada de multitud de malas noticias. Pero sin duda, como siempre digo, también ha venido cargada de muchas oportunidades, y como eje vertebrador de todas ellas se encuentran los fondos Next Generation EU.

Como ya se ha comentado en multitud de ocasiones, el Mecanismo Europeo de Recuperación y Resiliencia (Next Generation EU) impulsa la transformación industrial, ayudando a lograr un crecimiento inteligente y sostenible, a través de cuatro pilares:

  • Un liderazgo visionario.
  • Construir ecosistemas locales de innovación prósperos.
  • Nuevos mercados basados ​​en infraestructuras inteligentes, tecnologías y datos avanzados.
  • Mejora de las competencias y capacitaciones.

Canarias se enfrenta a enormes retos y debe lidiar con las dificultades propias de los territorios microfragmentados, siendo a su vez zona ultraperiférica de la Unión Europea. Es en estos momentos, y en esta situación, cuando debe aprovechar al máximo todos los procesos de digitalización en su beneficio para garantizar un futuro próspero y sostenible. En concreto se antoja fundamental prestar atención a las oportunidades que surgen para garantizar la pervivencia y la prosperidad del sector primario y agroalimentario y utilizar estas nuevas vías para la promoción del consumo de alimentos producidos y/o elaborados en Canarias.

El sector primario debe más que nunca apostar por la creatividad, el i+D+i y el desarrollo para de una vez por todas conseguir exportar a los mercados de exterior todas aquellas particularidades que conforman el ecosistema productivo canario: nuestras papas, nuestros vinos, nuestros quesos, nuestras mieles, el gofio, los mojos, los almogrotes, nuestra sal, las cervezas o vinagres son todo productos germinados sobre suelos volcánicos que los dotan per se de unas características extraordinarias. Pero también debe trabajar para garantizar una mayor presencia en los sistemas de distribución alimentaria de nuestras islas: tanto en las grandes superficies, como en los mercados y pequeñas tiendas de alimentación.

No son pocas las líneas específicas que en la búsqueda de potenciar el mundo rural ha desarrollado la Comisión Europea: el Foro de Empresas Emergentes en el Medio Rural, acciones enfocadas a potenciar la bioeconomía para contribuir a su desarrollo económico; la diversificación de las actividades agrarias y agroalimentarias así como otras acciones buscando fomentar la incorporación y la mejora del estatus de la mujer al campo.

El concepto tradicional de la explotación del campo ha evolucionado enormemente en los últimos años, existiendo en la actualidad una enorme variedad de soluciones tecnológicas:

  • El uso de la inteligencia artificial para predecir las cosechas
  • Los sistemas predictivos climatológicos.
  • El uso de drones para controlar la evolución de las plantaciones.
  • Aplicaciones que monitorizan el estado de salud de la ganadería,
  • Invernaderos conectados con procesos de fertilización automatizada.
  • Sistemas de cetrería robotizada (halcones con forma de robot) que velan ante ataques de pájaros a las plantaciones
  • Y muchísimas otras soluciones más.

Es en estos momentos cuando todo el entorno del mundo rural (del ámbito público y privado) debe dar los pasos precisos para acometer ese proceso de transformación digital tan necesario, que podrá facilitar la consolidación de la gastronomía rural, la agricultura o la ganadería en nuestras islas y aprovechar la oportunidad histórica que surge como consecuencia de los fondos Next Generation.

El aprovechamiento de las nuevas tecnologías traerá aparejado enormes beneficios, y permitirá al sector rural cumplir con muchos de los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU colaborando para que entre todos cimentemos un futuro mejor.

Pero no son solo esas las oportunidades que surgen en torno al mundo rural, también las administraciones pueden estudiar las nuevas oportunidades transformadoras que aportan iniciativas como las Smart Villages que se fundamentan en el desarrollo de un enfoque participativo para la implementación de una estrategia en el entorno que mejore sus condiciones económicas, sociales y/o ambientales, mediante la adopción de las soluciones que ofrecen las tecnologías digitales. Para dicha estrategia de la Comisión Europea, la mejora de los entornos rurales requiere, por tanto, emplear soluciones innovadoras para mejorar la resiliencia, y el aprovechamiento de fortalezas y oportunidades locales.

Desarrollar una estrategia Smart Villages en un entorno rural podría además suponer alianzas con otras comunidades y actores en áreas rurales y urbanas. Así como acceso de fuentes de financiación pública y privada.

Miremos al futuro con ánimo, pero también debemos trabajar con el empeño de aprovechar las herramientas que aparecen ante nosotros y que pueden propiciar una auténtica palanca de cambio.

Igor Suárez

Expansion Manager en Carsa.

Consultoría · Innovación · Tecnología

No Comments

Post A Comment

Si quieres... puedes seguirme en las redes sociales