En mi mundo interior | Amigo Mío
307
post-template-default,single,single-post,postid-307,single-format-standard,qode-quick-links-1.0,ajax_fade,page_not_loaded,,qode_grid_1300,qode-theme-ver-11.2,qode-theme-bridge,wpb-js-composer js-comp-ver-5.2.1,vc_responsive
 

Amigo Mío

Amigo Mío

Es para mí un privilegio que me hayas escogido. Entre tantos millones de personas que habitan este planeta, me has abierto la puerta de tu vida. Me has contado tus secretos, tus ilusiones, tus sueños. Me has mirado a los ojos y has sido sincero. Me has corregido cuando me he equivocado, me has aconsejado cuando lo he pedido, o simplemente me has escuchado.

Debes saber, que el concepto de amistad, es algo fundamental en mi vida. Y que formas parte de ese eje que me mantiene vivo. Necesito saber de tí. Quiero que me cuentes, que me llames, que me tengas presente. Procuraré no fallarte nunca. Si estás triste, estaré a tu lado; si algo te preocupa, procuraremos solventarlo; si alguna vez te pones enfermo, Dios no lo quiera, iré a comprarte medicinas, aunque sean las 5 de la madrugada. Pero también deseo compartir tus alegrías, festejar contigo, bailar hasta el amanecer, y reírnos de la vida.

Pueden pasar años, o estar a miles de kilómetros de distancia, pero si eres mi amigo, nunca lo olvidaré. Eso es algo que se graba a sangre y fuego en mi piel, y que pasa a formar parte de mi alma. La familia, como sabes, es otro de los ejes fundamentales de mi vida, y mataría por ellos, porque son sangre de mi sangre. Pero mis amigos los elijo yo. Y tú formas parte de ese grupo. Para siempre. Estaría dispuesto a gastar hasta la última gota de aliento por tí, te defenderé si algo malo te sucede, honraré tu nombre en tu ausencia, y perdonaré hasta el último de los fallos que cometas, porque eres mi amigo.

Jamás cuestionaré tus decisiones, aunque eso suponga que te vayas muy lejos. De hecho, si es tu sueño, te animaré a que lo persigas, y pondré todo lo que está de mi parte, sea mucho o poco, para hacer que puedas conseguirlo.

Hay gente que dice que le sobran los dedos de una mano para contar a sus amigos. A mi, parafraseando a un buen amigo que tengo desde la infancia, me faltan manos para contarlos.

Te prometo lealtad, honestidad, cariño y respeto. Prometo que siempre que me necesites acudiré en tu ayuda. Prometo devolver cada llamada o mensaje que tenga el honor de recibir de tu parte. No me importará que durante un tiempo te hayas distanciado, porque tu trabajo o tu vida, te impida sacar tiempo para compartir conmigo.

Te pido comprensión, si no puedo compartir todo el tiempo que desearía contigo, porque mi compleja vida, me impide, a veces, sacar tiempo hasta para mí.

La amistad es una planta. No, es un arbol. Nace una tarde de primavera, y comienza como una pequeña semilla. Poco a poco, penetra en la tierra, y al ser regada va creciendo. Sus raices van horadando en el suelo, y cimentándose, y el árbol comienza a crecer. Cada anécdota que hemos vivido juntos, que son muchas, son sus ramas, y las risas sus frutos. Cada lágrima que hemos derramado, son las hojas que caen, pero que al poco tiempo se degradan, y se convierte en alimento, en abono, que ayuda a hacer que nuestro arbol sea cada vez más fuerte. Échale agua de vez en cuando, por si acaso a mi se me pasa.

Quiero que formes parte de mi vida hasta la eternidad. Quiero saber que tu alma está a mi lado, aunque no te tenga de cuerpo presente. Que mi casa es la tuya, mi comida es nuestra, y si no hay suficiente agua para los dos, te daré de la mía.

Amigo mío, debo decirte que te quiero. Que quiero abrazarte, y seguramente, darte un beso. Deseo un mundo de amor, donde seamos felices los dos.

Es posible que nos llueva durante el camino. No importa. Sacaremos juntos un paraguas, o te dejaré el mío; y si no hay, pues nos mojaremos, que ya habrá tiempo de secarse. A veces, es posible que truene. No te asustes. Si miras detrás tuyo, ahí estaré yo protegiéndote. Esa muralla que no puedes escalar, mis manos te alzarán. Si te caes, mira hacia arriba, ahí estará mi mano. Y si no he llegado a tiempo, la tenderé de nuevo para levantarte. Si necesitas dinero, y tengo, te lo prestaré. Si solo precisas mi compañía, dejaré lo que sea, para ir a tu lado.

Querido amigo, hemos firmado un contrato vitalicio, sin cláusulas, ni contraprestaciones, sin obligaciones, ni deberes. Simplemente necesito saber, que sientes lo mismo.

Firmado: Tu amigo.-

No Comments

Post A Comment

Si quieres... puedes seguirme en las redes sociales