En mi mundo interior | #7 Querido Papá / “El blanqueamiento de ETA”
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#7 Querido Papá / “El blanqueamiento de ETA”

#7 Querido Papá / “El blanqueamiento de ETA”

Querido Papá.

Espero que hayas celebrado tu cumpleaños por todo lo alto con mis abuelos, Rodolfo, Don Pedro Prieto, el abuelo de tu nieto, mi tío José, Pepe Luis, y todos aquellos que ya no están entre nosotros, pero que siguen vivos en nuestra memoria. Menudo tenderete habréis tenido allá arriba.

Esta semana le hemos regalado un patinete rosa a tu nieto Hugo y tienes que verlo, a sus 19 meses, cómo se lanza por la Calle Castillo abajo, como si fuera Fittipaldi, con su melena rizada al viento. Me recuerda a Guillermito el de Mafalda. Te encantaría haber oído su risa y visto la cara de velocidad que pone en cuanto coge ritmo… Quizá tengamos una futura estrella del motor en ciernes, y como parece que lo del circuito en Tenerife por fin va cogiendo forma…. Quien sabe. Ya te iré diciendo.

Lo que va cogiendo forma son los presupuestos de la vergüenza del Señor Sánchez. Como te he ido contando, estaba seguro de que saldrían adelante con el apoyo de los independentistas, pero para que salieran también hacía falta el apoyo de Bildu. Pues esta semana Otegi, el coordinador general de Bildu ya ha anunciado que… y leo textual “Esos 200 presos tienen que salir de la cárcel. Si para eso hay que votar los Presupuestos, los votaremos”. El anuncio lo realizó dentro de los actos de conmemoración del décimo aniversario del cese la actividad armada de ETA.

Otegi, el etarra responsable del secuestro del empresario Luis Abaitua, de 48 años, y padre de 6 hijos, por el que fue condenado en 1989 a seis años de prisión… Y por el que aún no ha pedido perdón.

Otegi, el etarra que junto a Luis María Alkorta Mauregui, secuestró a Luis Abaitua Palacios hasta llevarlo a un monte en los aledaños de Elgóibar (Guipúzcoa). Ahí, en el pueblo natal de Otegi tenían preparado un agujero excavado en la tierra y de unas dimensiones de 2,50 metros de largo, 1,50 de ancho y tan sólo 1,80 de altura. Un hoyo en el que permaneció cautivo y vigilado durante diez días, y en el que se le obligó a jugar a la ruleta rusa, entre otras torturas.

Otegi, el etarra que fue investigado por los secuestros de Javier Artiach, Gabriel Cisneros  y el del exdiputado de Unión de Centro Democrático Javier Rupérez.

Otegi, el etarra metido a político, que no fue capaz de condenar el asesinato de su compañero del Parlamento Vasco, el socialista Fernando Buesa asesinado por ETA en el año 2000. Un Fernando Buesa al que el propio Otegi había regalado un mechero pocos días antes de que lo mataran y con el que solía compartir momentos y tertulias.

Otegi, el etarra que 32 años después de su primer secuestro, se atreve a pronunciar sus primeras palabras para las víctimas y lo resuelve con un miserable mensaje “Sentimos enormemente su sufrimiento y nos comprometemos a mitigarlo en la medida de nuestras posibilidades. Siempre nos encontrarán dispuestos a ello”.

ETA: 3000 atentados, 864 muertos y más de 7000 víctimas con amputaciones parciales o totales, heridas de bala, perforaciones de tímpanos, y un largo etcétera, entre las que había bebés, jóvenes, mujeres embarazadas, niños y ancianos sin distinción de género o profesión.

El primero que murió, después de la muerte de Franco, fue Antonio Echevarria Albisu, Alcalde de Oyarzun, que el 24 de noviembre de 1975 recibía un disparo en el pecho por un miembro de ETA, tras llamar a la puerta de su casa y decirle a su hermana que tenía «un recado urgente de parte del alcalde de Hernani». En el año 76 vinieron 17 más. alcaldes, agentes de la Guardia Civil, taxistas, obreros que vieron sus vidas sesgadas entre bombas, disparos, secuestros y torturas.

Desde 1978 a 1980 hubo 244 muertos. 244 en 3 años, dando comienzo a los años del terror en España. Aún recuerdo aquellas mañanas en las que siendo aún muy pequeño me levantaba y veía en la cocina llorar a mamá por una noticia que salía en la tele donde se contaba que acababan de matar a otra persona. Era incapaz de entender qué lo motivaba y cómo se podía parar aquello.

Todo cambió con la muerte de Miguel Angel Blanco, tras su secuestro y la vergonzosa acción que aquellos hijos de la gran puta ejecutaron. Hasta aquel día, el miedo estaba instalado en cada punto de España. Miedo a no saber cuándo, dónde y a quién atacarían. Ya no existían lugares seguros en el territorio español. Ni objetivos claros. Guipúzcoa, Navarra, Madrid, Cataluña, guardias civiles, niños, mujeres, policías…. Todo era susceptible de ser atacado.

Las 48 horas de secuestro con el anuncio de la ejecución de Miguel Angel, aquel martilleo incesante de rumores, de sospechas, de nervios, de incertidumbre; aquellas horas donde se detuvo el tiempo, nos dieron valor. Valor para decir ¡Basta! Valor para saber que no iban a vencernos. Valor para levantar la voz todos juntos y lanzarnos a las calles. En todas las calles de España para defender la democracia frente al terror. Hasta en aquellas donde había que hablar en susurros. Nos dieron valor para que toda la sociedad en su conjunto exigiera una solución inmediata.

Miguel Angel era un joven de 29 años que ni tan siquiera podía imaginar lo que acabaría significando para darnos fuerzas. Aún recuerdo las imágenes de los Ertzaintza con la cara descubierta, de los vecinos en las calles de Ermua gritando “Eta, aquí tienes mi nuca”. Ese día, ese 13 de julio de 1997, España perdió el miedo. 14 años después, un 20 de Octubre de 2011, ETA anuncia el cese de su actividad armada dejando tras de sí un reguero de muertes, heridos y familias destrozadas.

El último fue un brigada de la Policía Nacional Francesa, Jean-Serge Nérin, Asesinado mientras perseguía a unos etarras que habían robado unos vehículos el 16 de marzo de 2010.

Esta semana hemos visto un acercamiento repulsivo entre los responsables de estas masacres, el Señor Sánchez y diversos representantes de Podemos y el Partido Socialista. No podemos permitir que se blanquee el recuerdo de sus hechos, ni se olvide lo que hicieron. Los mismos que se empeñan en reabrir las heridas olvidadas de la Guerra Civil, retorciendo la Ley de Memoria Histórica, son los que ahora echan un carro de estiércol sobre lo hecho por ETA e intentan tapar todo el daño que cometieron en tiempos de paz. 

Lamentablemente, papá, este mundo está peor que cuando estabas con nosotros…

Te seguimos extrañando.

Hablamos la próxima semana.

Un beso fuerte.
Igor.

 

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