En mi mundo interior | #10 Querido Papá/ “Hoy Cierro una etapa”
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#10 Querido Papá/ “Hoy Cierro una etapa”

#10 Querido Papá/ “Hoy Cierro una etapa”

Querido Papá.

 

Déjame disculparme contigo por no haber podido escribirte la pasada semana. Pero entre unos implantes dentales que me pusieron y unos importantes dolores de garganta, ni ganas, ni tiempo, tuve para ponerme.

 

Ya va para tres meses que estoy con estas cartas epistolares y estos diálogos con el cielo donde intento contarte lo que sucede a través de mi particular caleidoscopio. Han pasado más de dos años, aunque parece que fue ayer, cuando tu cuerpo decía basta y tu alma partía hacia un lugar mejor. No son pocas las veces que me apetece descolgar el teléfono para llamarte, para luego darme cuenta de que ya no estás entre nosotros… Y es a través de este proyecto, como he conseguido sentirte de nuevo conmigo, y donde hemos podido “intercambiar” impresiones.

 

Esta semana, debería centrar el conjunto de mi carta a hablarte de la vergüenza ajena que sigo sintiendo muchas veces por lo que sigue sucediendo. Ayer, 25 de noviembre, se conmemoraba “El Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer”, una conmemoración que intenta denunciar la violencia que se ejerce sobre las mujeres en todo el mundo y reclamar políticas en todos los países para su erradicación. Me da asco, vergüenza, repugnancia y un profundo dolor que aún se siga ejerciendo este tipo de actos en pleno siglo XXI. Hoy podría hablar de los huérfanos, o recordar la memoria de Ana y Olivia. Ojalá podamos algún día dejar de conmemorar este día porque hayamos sido capaces de entender que el respeto y el amor, son los sentimientos que deben prevalecer y hayamos conseguido dejar atrás esta lacra. Esta vergüenza.

 

Pero hoy vengo a contarte otra cosa. Una cosa mía.

 

Hoy doy cierre a una etapa de mi vida.

 

Han sido casi siete los años que he regalado a la actividad política. Todo comenzó a mediados de 2014, cuando un profesor de la complutense y presentador de un programa de televisión, aparentemente financiado con fondos iraníes, conseguía ser eurodiputado y algunos medios de comunicación empezaban a darle exposición pública de manera continuada. A todos nos sorprendía el tono bronco y agresivo que empleaba para dirigirse al resto de políticos y contertulios. Con sus palabras y sus discursos comenzaba un nuevo ciclo político en España, naciendo una polarización que anteriormente no habíamos experimentado. Pero a mí particularmente lo que me asustaba era que ese modo de entender la vida pública se extendiera y provocara cambios en el modelo de sociedad que conocíamos.

 

Todo había empezado a enrarecerse a nivel político después del 15-M. Lo cierto es que yo fui uno de los que decidieron desconectarse de la política y limitarme a tirar para adelante entendiendo que no había remedio.

 

Pero aquellas intervenciones continuadas de este señor. Su tono. Sus palabras y sus mensajes… hicieron que decidiera dar un paso al frente y buscara nuevas oportunidades, y me decidí a investigar en busca de algunas respuestas y otras alternativas. Descubrí un foco de mesura, un hilo de cordura y una gran sensatez en la boca de un joven que se había dado a conocer por su facilidad de palabra y su capacidad para explicar las cosas sin meterse con nadie. Poco a poco, me fui convenciendo y acabé afiliándome con los naranjas.

 

Comencé colaborando en las elecciones de 2015, y pocos meses después conseguí formar parte del equipo de estrategia nacional del partido. Algo debí hacer bien, para que me facilitaran la posibilidad de colaborar en la gestión de las redes sociales a nivel nacional y estar en los grupos de creación de campañas y mensajes. Alguna cosa no debí hacer mal, para que hasta en dos ocasiones me ofrecieran ser el responsable de comunicación del partido en el Congreso de los Diputados y llegara a formar parte del Comité Autonómico como responsable de comunicación. Sin duda fue una época muy bonita e inolvidable donde tuve la oportunidad de aprender de la mano de grandes profesionales.

 

Elecciones nacionales, europeas, catalanas, andaluzas o canarias… siempre en la sala de máquinas, siempre en la sombra, siempre hasta las tantas….

 

En todos estos años he sido una pieza de un engranaje que ha podido facilitar que hayamos tenido un montón de concejales, varios consejeros, diputados y parlamentarios. Siempre trabajando para dar brillo a otros.

 

Mi paso por la política también me ha servido para aprender de la importancia de ampliar los conocimientos, y por ello, he aprovechado todos estos años, para esforzarme y seguir estudiando. Muchas noches hasta las tantas, muchos fines de semana delante del ordenador y muchos libros que fueron cayendo… Muchas dioptrías que se han perdido por el camino….

 

Siete años, que se dicen rápido. Y no me arrepiento de haberlos invertido.

 

Como sabes, nunca tuve interés en ser un cargo público (como prueba el hecho de que nunca jamás fui en ninguna lista). Nunca quise sacar codos para salir en las fotos (de hecho, casi siempre era yo el que las hacía). Muchos proyectos, muchas iniciativas y mucho trabajo y también muchos errores. Y no sería justo conmigo mismo si no aprovechara este momento para pedir perdón a aquellos con los que me equivoqué o si en algún momento no estuve a la altura de lo que esperaban o necesitaban de mí.

 

Es por ello, que quiero aprovechar esta carta hacia ti, para despedirme con todo el cariño, respeto y admiración por los que aún continúan en el proyecto, pero también con los que se han ido, aunque por desgracia no todos lo hicieran de una manera elegante, porque de un modo u otro todos queríamos lo mismo, que era ayudar a cambiar las cosas para tener un lugar mejor donde vivir, un mundo más justo, un mundo de iguales.

 

Y es que me quiero ir bien también, sin romper nada, sin hacer daño a los que siguen soñando, a los que siguen creyendo y a los que quieren seguir trabajando. Sabes que siempre me ha gustado ir por la calle tranquilo, intentando sonreír a la adversidad, porque ya bastantes problemas nos trae la vida, como para estar inventando otros nuevos.

 

Y es por eso que solo puedo decir gracias compañeros, por todo lo vivido. Por la ilusión de la 1ª campaña electoral. Por aquellos momentos de inocencia que tuvimos. Por soñar juntos que podríamos cambiarlo todo. Por la generosidad que todos tuvimos cuando no había nada. Por el denodado esfuerzo y empuje que llegó a motivar que más de 4 millones de españoles cogieran la papeleta naranja. Por los miles de concejales que se consiguieron a lo largo de toda España. Gracias por permitirme participar de un proyecto tan bonito. Gracias por permitirme impulsar tantas iniciativas. Gracias por la confianza. Gracias por los recuerdos. Y también por lo conseguido. Sigo creyendo que España, y en especial Canarias, necesita un proyecto de centro, sensato y moderado que trabaje por una sociedad de iguales donde se trabaje para potenciar la economía sin descuidar los derechos sociales de las personas.

Por todo ello… Muchas gracias y mucha suerte para los que siguen en la batalla.

 

Ligado con esta decisión, y para evitar interpretaciones erróneas o lecturas partidistas, también he decidido dejar aparcadas mis cartas al cielo, con todo el dolor de mi alma, siendo esta la última carta que te escribo en este 2021.

 

Te seguimos extrañando.

Espero que pronto tengas noticias mías.

Un beso fuerte.
Igor.

 

 

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